lunes, 11 de mayo de 2009

el cristianismo

El cristianismo es una religión monoteísta de origen judío que se basa en el reconocimiento de Jesús de Nazaret como su fundador y figura central. Sus seguidores creen que Jesús es el hijo de Dios y el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, muriendo por los pecados del género humano, resucitando luego de ello.
Dentro de sus escritos sagrados, comparte con el judaísmo el Tanaj, llamado Antiguo Testamento por los cristianos. Por este motivo es considerada una religión abrahámica junto al Judaísmo y al Islam.
Sus inicios datan del año 33[2] aproximadamente, cuando era considerada una secta judía al igual que otras creencias de la época.[3] Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano en el siglo IV, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras culturas a través del mundo. En la actualidad posee más de 2.100 millones de adherentes,[1] o cerca de un tercio de la población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo.
La palabra "cristianismo" proviene del griego χριστιανους, christianóus, ‘cristiano’, la cual a su vez proviene del nombre propio Χριστός, Christós, traducción del hebreo "Mesías" que significa "Ungido". El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles:
«Después de esto, Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Allí estuvieron con la iglesia un año entero, enseñando a mucha gente. Fue en Antioquía donde por primera vez se les dio a los discípulos el nombre de cristianos»

El papa ofició misa en Tierra Santa y visitó el lugar del bautismo de Jesús

Ante una multitud en un estadio de Ammán, destacó el coraje de los cristianos de la región
Ammán, Jordania. AFP.- El papa Benedicto XVI brindó este domingo su apoyo a la minoría cristiana de Tierra Santa, con ocasión de una gran misa en un estadio de Ammán, en el último día de su viaje a Jordania en el que también visitó el sitio donde, según las escrituras, Juan el Bautista, bautizó a Jesús y a los primeros cristianos. El Papa llamó a los cristianos a perseverar en la fe y destacó su coraje para seguir viviendo en una región donde los conflictos han empujado a muchos de ellos a huir, en el tercer día de su peregrinación en la región.Miles de personas -30.000, según el Vaticano, 50.000 según las autoridades jordanas- se congregaron en el estadio internacional de Ammán y recibieron calurosamente al Papa cuando apareció en su papamóvil.“Benvenuto, Benedetto, in Jordania”, (Bienvenido, Benedicto, a Jordania) vitoreaba la multitud al paso del Sumo Pontífice cuando se dirigía al estrado amarillo y blanco -colores del Vaticano- en forma de iglesia, sostenido por siete cúpulas, símbolo de los siete sacramentos.“Al Salam Alaykum”, la Paz esté con ustedes, dijo el Papa en árabe, provocando gritos de entusiasmo y aplausos de los fieles.“La fidelidad a vuestras raíces cristianas, la fidelidad a la misión de la Iglesia en Tierra Santa, les exige a cada uno de ustedes un coraje singular”, dijo el Papa a los fieles católicos, algunos de ellos venidos de Irak o Siria.El Papa, acompañado por el rey Abdala II y la reina Rania, visitó los lugares de Wadi Jarrar donde el primo de Jesús, Juan el Bautista, bautizó a los primeros cristianos. Luego bendijo las primeras piedras de dos iglesias, una del rito latino y otra del rito greco-melkita.Se trata de la última etapa de la peregrinación del Papa en Jordania. Benedicto XVI saldrá de Ammán el lunes por la mañana rumbo a Israel. También visitará Belén y Cisjordania.

lunes, 4 de mayo de 2009

OBOLO DE SAN PEDRO

En el año 2006, el Óbolo de San Pedro, las ofertas de los fieles de todo el mundo a favor de las obras de caridad del Papa, recogió más de cien millones de dólares estadounidenses, casi 75 millones de euros.Lo revela un comunicado difundido por el Consejo de los Cardenales para el Estudio de los Problemas Organizativos y Económicos de la Santa Sede, que se reunió en el Vaticano este lunes.En el encuentro, explica la nota, se presentó «la evolución del Óbolo de San Pedro, constituido por el conjunto de ofertas de las Iglesias particulares, recogidas con motivo de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo; los institutos de vida consagrada, las fundaciones, y los fieles individualmente». «En el año 2006, en su conjunto, han sido 101.900.192,71 dólares estadounidenses (unos 74.857.979 euros), que el Sumo Pontífice ha destinado a las exigencias su ministerio al servicio de la Iglesia universal», revela el comunicado.El aumento de este último año ha sido notable. En el año 2005, el Óbolo de San Pedro había recibido donaciones por un total de 59.441.654,64 dólares. Monseñor Tullio Poli, director de la Oficina del Óbolo de San Pedro de la Santa Sede, ha explicado en una nota enviada a Zenit que «entre las muchas obras apoyadas por el Óbolo en el año 2006, podemos recordar las ayudas de víctima de guerras y catástrofes naturales, refugiados y emigrantes; así como a muchachos que se han quedado huérfanos por el genocidio, la guerra o por el sida en África, centros sanitarios en los Balcanes y el Cáucaso».Entre las obras realizadas gracias al Óbolo, se encuentran la Ciudad de los Muchachos «Nazareth» en Mbare (Ruanda), el hospital San Vicente de Paúl en Sarajevo, la aldea para huérfanos del sida en Kenia, el hospital «Redemptoris Mater» en Armenia, las actividades de la Fundación «Populorum progressio» para los campesinos y los indígenas de Latinoamérica y de la Fundación Juan Pablo II para el Sahel.

lunes, 27 de abril de 2009

la mision de la iglesia

"Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia(evangelio) a toda criatura" (Mc. 16,15)
La Misión:
Surge del envío que Jesús hace a sus discípulos para anunciar y significar la Buena Nueva (Mt 10,5-8)
Tiene una importancia decisiva para los discípulos. Esta importancia queda confirmada por la abundancia de textos misioneros que aparecen en los Evangelios (Mt5,13; 13,31.33.47; Mc 3,14; Mt 28,19).
Tiene como contenido fundamental a Jesucristo como Salvador (Hch 5,31) Por medio de Él, Dios ofrece a todos los hombres una vida nueva.
Se acompaña de gestos significativos y reales que hacen visible y creíble la verdad de su mensaje (Hch 2,14-16. 3,12-26; 5,12-16)
En breve recorrido que hemos hecho por la vida de las primeras comunidades cristianas, nos permite afirmar:
La misión de la Iglesia se fundamenta en la misión de Jesús como enviado del Padre para la liberación de la humanidad.
La razón histórica del ser de la Iglesia es prolongar la misión de Cristo y hacerla visible en la historia de los hombres.
La misión es la verdadera y única tarea de la Iglesia.
La misión de la Iglesia "Evangelización"
La palabra evangelizar significa literalmente "buen mensaje", "buena noticia". Jesús designa como "Evangelio" la llegada del Reino de Dios, que provocará la liberación de los oprimidos y la justicia para los pobres. Este es el anuncio que manda proclamar a sus discípulos tras la Resurrección: "Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia (evangelio) a toda criatura" (Mc 16,15)
El Concilio Vaticano II recordó que "la universalidad de la misión de la Iglesia, la cual se esfuerza en anunciar el Evangelio a todos los hombres, se basa en el mandato explícito de Cristo y las exigencias radicales de la catolicidad de la Iglesia" (Ad gentes 1)
Jesús da una orden precisa a los apóstoles "Proclamad la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16,15), "Haced discípulos a todas las gentes" (Mt 28,19), con una predicación suscitada a la conversión para el perdón de los pecados (Lc. 24,47).
En el momento de la Ascensión, los discípulos limitan aún su esperanza al Reino de Israel, pues le preguntan a su Maestro: "Señor ¿Es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?" (Hch. 1,6). En su respuesta, el Salvador les muestra claramente que deben superar el horizonte, y que ellos mismos deben convertirse en testigos no solo en Jerusalén, sino también en toda Judea y Samaria "y hasta los confines de la tierra" (Hch 1,8)
El Redentor no cuenta únicamente con la docilidad de los discípulos a su palabra, sino también con el poder superior del Espíritu Santo que les promete "Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros" (Hch 1,8)
Tras el Sínodo que los obispos dedicaron en 1974 al tema de la evangelización en el mundo contemporáneo, Pablo VI utilizó sus resultados para elaborar su exhortación apostólica "Evangelii Nuntiandi" (1975). En este documento se concibe la evangelización como la "dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad mas profunda" (EN, 14).La evangelización es el proceso total mediante el cual la Iglesia, movida por el Espíritu:
Anuncia al mundo el Evangelio del Reino de Dios
Da testimonio entre los hombres de la nueva manera de ser y de vivir que él inaugura
Educa en la fe a los que se convierten al Evangelio del Reino
Celebra, mediante los sacramentos, la presencia del Señor Jesús y el don del Espíritu
Impregna y transforma con su fuerza todo el orden temporal
LLamada a una nueva evangelización
La llamada a una Nueva Evangelización ha sido propuesta por Juan Pablo II en Haití (1983), con ocasión del encuentro con los obispos de CELAM para:"Dar a la acción pastoral un impulso nuevo, capaz de crear tiempos nuevos de evangelización, en una Iglesia todavía más arraigada en la fuerza y en el poder de Pentecostés" (EN 2).
La novedad de la acción evangelizadora afecta a la actitud, al estilo, al esfuerzo y a la programación o como se propuso en Haití, al ardor, a los métodos y a la expresión. Una evangelización nueva en su ardor supone una fe sólida, una caridad pastoral intensa y una recia fidelidad que, bajo la acción del Espíritu Santo generen una mística, un incontenible entusiasmo en la tarea de anunciar el Evangelio.
La Nueva Evangelización tiene como finalidad formar hombres y comunidades maduras en la fe y dar respuesta a la nueva situación que vivimos, provocada por los cambios sociales y culturales de la modernidad.
A LA ACCIÓN DE PREGONAR EL EVANGELIO SE LE LLAMA EVANGELIZAR.
"Evangelizar consiste en anunciar la Buena Nueva del Evangelio, por medio del testimonio cristiano, a los hombres situados históricamente, para que se que conviertan y sean liberados"
desarrollamos brevemente cada una de estas afirmaciones:
Anunciar la Buena Noticia del EvangelioSan Pablo nos expresa muy bien en que consiste esta buena noticia, cuando afirma:" Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para que se salve todo el que cree, tanto si es judío como si no lo es. Porque en el se manifiesta la fuerza salvadora de Dios a través de una fe en continuo crecimiento, como dice la Escritura -quien alcance la salvación por la fe, ese vivirá (Rom 1,16-17).
La Buena Noticia no consiste puramente en un mensaje intelectual, sino que es un acontecimiento salvífico; fuerza de Dios para salvar a todo el que cree. Esta fuerza de Dios se manifiesta en Jesús de Nazaret, en sus palabras en sus signos, en su muerte y resurrección. El Evangelio, es la persona misma de Jesucristo. La persona de Jesús se identifica con el Reino.
Por tanto, evangelizar es:
El anuncio de Jesucristo, de su vida de su muerte y de su resurrección
El anuncio del Evangelio que es gracia y salvación de Dios para todos los hombres, y buena noticia porque libera de todas las esclavitudes humanas.
El anuncio del Evangelio hecho con palabras y signos. Las palabras anuncian lo que los signos realizan.
Por medio del testimonio cristianoEl testimonio cristiano es el medio fundamental para proclamar el Evangelio. La evangelización exige la existencia de verdaderos testigos. Jesús no formó sabios, sino discípulos testigos. Sin el testimonio cristiano, puede haber "propaganda religiosa", pero no una verdadera evangelización.
El testimonio cristiano tiene las características siguientes:
El testigo se reconoce enviado de Dios para testimoniar algo
El testimonio incluye la proclamación de lo que se ha visto y oído: la acción de Dios manifestada en Cristo.
El testigo se compromete en su testimonio: la vida del testigo es la mejor prueba de lo se que quiere comunicar.
A los hombres situados históricamenteCada persona, además de estar inserta en una u otra cultura, viviendo en un ámbito rural o urbano, desarrollando un trabajo manual o intelectual, está rodeada de unas circunstancias diferentes que la configuran como ser único e irrepetible.
De ahí que la evangelización deba tener presente a las personas concretas a las que se dirige, sus necesidades y aspiraciones. Por tanto, al evangelizar se debe tener presente que el destinatario de la evangelización, es un hombre concreto.
Para que se conviertan y sean liberadosLos objetivos básicos de la evangelización son dos: La conversión y la liberaciónLa conversión: se refiera a la respuesta que debe suscitar la acción evangelizadora en la persona. La liberación: expresa la transformación que esta respuesta ha operado en su vida.
La conversiónEsta es el centro de toda la actividad misionera de la Iglesia. Consiste fundamentalmente en:
Descubrir al Dios de Jesucristo y creer en Él, rechazando los falsos ídolos esclavizadores
Adherirse a su proyecto de salvación, aceptando las exigencias radicales del Reino y los valores evangélicos como norma de vida.
La conversión suscitada por la evangelización supone un cambio de sentido y dirección a la totalidad de la existencia humana. Por tanto, la conversión no es un mero cambio de mentalidad, sino algo que afecta al hombre entero, al sentido de su vida personal y social, a los valores que la orientan y a las condiciones sociales que la hacen posible.
La conversión es real cuando la acción evangelizadora alcanza y transforma con la fuerza del Evangelio:
Los criterios de juicio
Los valores determinantes
Los centros de interés
Las líneas de pensamiento
Las fuentes de inspiración
Las estructuras sociales
La conversión cristiana es un largo proceso, para que el cambio sea verdadero, es necesario que surja de una decisión personal, con un cierto grado de reflexión, sea gradual y progresiva y se vaya verificando en compromisos y estilos de vida concretos y reales..
La liberación"El hombre evangelizado se reconoce hijo de Dios y, como resultado de esta filiación, acoge y se relaciona con los otros hombres como hermano. La relación con Dios y con los hermanos ha de llevarse a cabo en las condiciones de esta vida, en el mundo y en la historia; esto quiere decir que todas estas realidades quedan incluidas en el proceso salvífico"
Por lo tanto, la evangelización es inseparable de la liberación integral del hombre, de su mundo y de su historia, e incluye la liberación total y real de todas las dimensiones de la vida humana, incluso la política. La liberación cristiana, es la misma liberación humana llevada a su plenitud por el don gratuito de Dios que se acoge por la fe.
Los medios de la EvangelizaciónEl anuncio, los sacramentos y el testimonio "La Buena Nueva debe ser proclamada, en primer lugar, mediante el testimonio". "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan...Será sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia evangelizará al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y despego de los bienes materiales, de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra: de santidad" (Evangelii nuntiandi, 21)
Los destinatarios
Los destinatarios de la obra evangelizadora de la Iglesia se encuentran en una doble dirección: Hacia el exterior la Iglesia tiene como destinatarios a todas aquellas personas que nunca han recibido la Buena Nueva de Jesucristo. Aquí el mandato del Señor Jesús es categórico: "Id y predicad el Evangelio a toda criatura" (Mt 16,15). Esta es la razón por la que la Iglesia se siente llamada: " A no encadenar el anuncio evangélico limitándolo a un sector de la humanidad o a una clase de hombres o a un solo tipo de cultura" ( E.N. 50 )."La tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la iglesia....Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar" ( E.N. 14).
La segunda dirección de la obra evangelizadora es hacia el interior, y aquí la iglesia percibe una tarea doble:
Un primer grupo de destinatarios de la evangelización son aquellos que han recibido la fe y que permanecen en contacto con el Evangelio. La Iglesia debe profundizar, consolidar, alimentar y hacer cada vez más madura la fe de aquellos que se llaman ya fieles o creyentes.
Un segundo grupo de destinatarios hacia el interior lo conforman todos aquellos cristianos que no son practicantes de la vida cristiana."Toda una muchedumbre, hoy día numerosa, de bautizados que, en gran medida, no han renegado formalmente de su bautismo, pero están totalmente al margen del mismo y no lo viven. La ausencia de práctica religiosa se encuentra en los adultos y en los jóvenes, en la elite y en la masa, en las antiguas y en las jóvenes Iglesias... La acción evangelizadora de la Iglesia no puede ignorarlos ni desentenderse de ellos; debe buscar constantemente los medios y el lenguaje adecuado para proponerles la revelación de Dios y la fe en Jesucristo".


Una comunidad evangelizada y evangelizadora
La Iglesia podrá llevar a cabo su misión evangelizadora siempre que transparente y comunique con su vida lo que proclama en su mensaje. Jesús al anunciar a sus discípulos que eran la sal de la tierra y la luz del mundo, les advirtió del peligro que constituía el que la sal perdiera su sabor o el que una lámpara fuera tapada con una olla( Cfr.Mt 5,13-15)
Las situaciones cambiantes, los continuos avances de la ciencia, las modernas formas de relación entre las personas, obligan a la Iglesia a perpetuar en sí misma la novedad del Evangelio; la actuación del Espíritu Santo la capacita para responder con su vida y su palabra a los retos que constantemente le presenta nuestra civilización.
Esta actuación del Espíritu, que la conduce a la verdad plena (Cfr.Jn 15,12-14), se realiza a través de diversas mediaciones como:
La acogida valiente de la Palabra de Dios, que al penetrar en los corazones cuestiona las estructuras, actuaciones y comportamientos.
Los signos de los tiempos, es decir, los deseos y aspiraciones profundas de las personas de la sociedad actual, que se ven plasmados en el esfuerzo a favor de la paz, la justicia, los derechos humanos, la ecología...
Las voces que se elevan desde la opresión, la marginación la pobreza extrema "el clamor de los sin voz"

lunes, 20 de abril de 2009


ICONOGRAFIA DE LOS APOSTOLES

Iconografía • La iconografía cristiana interesa no sólo a la historia del arte, sino también a la historia de la civilización en general, del pensamiento humano y, más particularmente, del sentimiento religioso. Refleja, como un espejo fiel, todos los progresos del pensamiento, todos los matices de la sensibilidad; y así, de la misma manera que una palabra puede tener varias acepciones simultáneas o sucesivas, una imagen puede sugerir, según las épocas, ideas muy diferentes o incluso diametralmente opuestas. • La evolución iconográfica de un tema nos ilustra sobre las variaciones de las creencias, sobre la tensión o la relajación del sentimiento religioso. Existe una semántica icónica que merece un lugar en la jerarquía de las ciencias históricas, análogo al que ocupa la semántica verbal en el campo de las ciencias filológicas. • La iconografía no refleja solamente las creencias: a menudo las crea. Muchas leyendas de santos deben su nacimiento a imágenes a veces mal comprendidas o interpretadas en sentido contrario. • Así pues, la iconografía no es solamente una ciencia auxiliar, sino una ciencia independiente por su objeto y sus métodos que, aun prestando servicio a la arqueología y a la historia del arte, abre horizontes a la historia general de la civilización, a la evolución del pensamiento y del sentimiento religiosos y contribuye, tanto como la estilística, a la comprensión de la vida profunda de las imágenes

EL ARCA DE LA ALIANZA


Se trataba de una caja o arca que contenía las dos tablas (los Mandamientos o "Las Tablas De La Ley") que, según la Biblia, fueron escritas por Dios mismo y entregadas a Moisés en el Monte Sinaí, la vara florida de Aarón y un vaso de maná. Se guardaba en el Templo de Jerusalén y se llevaba al frente de batalla cada vez que había una guerra. El Arca simboliza la unión de Yahveh con el pueblo, y a ello debe su nombre. Se cree que desapareció con la destrucción del templo de Jerusalén por el rey Nabucodonosor.
Según se detalla en la Biblia, el Arca estaba hecha de madera de acacia negra, revestida por dentro y por fuera con láminas de oro puro. Medía 2,5 codos de longitud y 1,5 de ancho y alto, o sea 1,31 m de largo por 0,78 m de alto y ancho. Una guirnalda de oro la rodeaba en su parte superior. A ambos lados llevaba fijos cuatro anillos de oro, a través de los cuales se insertaban dos pértigas de acacia recubiertas también de oro. Sobre la tapa del cofre o propiciatorio descansaban dos querubines, igualmente dorados.
La Biblia indica que el Arca fue mandada a construir por Moisés y el diseño de la misma ordenada según Yahveh lo había dispuesto, usada en la conquista de Canaán y con la cual Josué consiguió abrirse paso en las aguas del Jordán al contacto de éstas con el Arca, y durante siete días fue paseada en torno de Jericó, que cayó luego en poder de dicho caudillo.
El Arca fue fijada en Silo. Durante la época de Elí y Samuel, sucedió uno de los episodios más impresionantes del que se cuenta acerca del Arca de Dios. Durante una cruenta guerra contra los filisteos fue llevada al campamento israelita con el objeto de levantar la moral de los guerreros. Pero después de una trágica derrota del pueblo hebreo, donde también murieron los dos hijos del juez y sacerdote israelita Elí, los filisteos la tomaron como un valiosísimo trofeo, dando lugar a un verdadero luto en todo el país de Israel. En poder de aquellos estuvo unos meses, aconteciendo que desde el momento que fue llevada al templo de la gigantesca estatua del dios Dagón en Asdod, éste quedó dos noches consecutivas postrado delante del Arca, solo que la segunda vez decapitado y sin las manos, a lo que siguió una ola de estragos, desastres y plagas azotando todo aquel país. Los filisteos, horrorizados por aquellos sucesos, habrían dejado que el Arca fuese sola en un carro tirado por dos vacas. Después los animales pararon en Bethsames: varios habitantes de aquel lugar murieron por el trato poco reverente que dieron al objeto sagrado.
De allí fue trasladada a Gabaá. Luego Saúl la habría utilizado en la campaña contra los filisteos. Posteriormente David con un acompañamiento solemne la habría trasladado a Sión. Sin embargo, de camino a Sión habría ocurrido un accidente: Uza, un encargado del Arca, quiso sostenerla en un momento de bamboleo y cayó muerto de repente. David atemorizado la dejó durante 3 meses en casa de Obededom. Seguidamente, desde Sión la reliquia fue instalada en el majestuoso templo de Salomón en tiempos de su reinado.
Luego de casi 600 años de historia dentro del antiguo pueblo hebreo, aquel icono representativo de la presencia de Dios mismo desapareció de las líneas bíblicas, probablemente desde que Nabucodonosor, rey de Babilonia, invadió Jerusalén, destruyendo el templo y saqueando todos los objetos valiosos del mismo. Se presume que el Arca prevenidamente fue llevada y colocada en un lugar seguro y secreto antes de la invasión y posterior deportación de todos los judíos.